El misterio de las momias naturales en el municipio de San Bernardo

  • El mausoleo José Arquímedes Castro conecta al visitante con la profundidad de la existencia y el respeto por quienes ya partieron

 

(Cundinamarca, julio 22 de 2025).  En las montañas del sur de Cundinamarca, a tan solo 90 kilómetros de Bogotá, se encuentra San Bernardo, un municipio donde la muerte adquiere un carácter inusual: los cuerpos no se descomponen como en otros lugares, sino que se conservan de forma natural durante décadas. En este lugar, la descomposición —parte habitual del ciclo de la vida— se detiene, dando paso a un fenómeno que desafía la lógica y la ciencia. Este fenómeno ha convertido al pueblo en uno de los destinos más enigmáticos del país.

 

El hallazgo ocurrió en 1963, cuando al exhumar un cuerpo en el cementerio local, los sepultureros descubrieron que no presentaba signos de descomposición. Conservaba la piel, el cabello y parte de su vestimenta en perfecto estado. Con el tiempo, otros cuerpos comenzaron a aparecer con condiciones similares. La comunidad entendió entonces que no se trataba de un caso aislado, sino de un fenómeno natural propio del lugar.

 

A diferencia de los procesos artificiales de momificación, en San Bernardo la conservación ocurre sin intervención humana. Se trata de una deshidratación natural del cuerpo, asociada a factores ambientales como el clima frío, la baja humedad, la composición del suelo e incluso la dieta local. Estos elementos impiden la proliferación de bacterias, lo que detiene la descomposición y permite que los cuerpos se conserven por décadas.

 

Frente a este fenómeno, el municipio construyó el Mausoleo Municipal José Arquímedes Castro, hoy convertido en museo y espacio de memoria. Con una arquitectura sobria y respetuosa, alberga más de 20 cuerpos en nichos abiertos al público. Lejos del sensacionalismo, cada uno representa una historia de vida y una conexión con el pasado.

 

“Este fenómeno es natural y completamente enigmático. Año tras año seguimos hallando cuerpos momificados”, señala Edna Rocío Vergara, habitante de San Bernardo.

 

Para los habitantes del municipio, las momias no son atracciones, sino símbolos sagrados que fortalecen el vínculo con el más allá. En fechas especiales como el Día de los Difuntos, el mausoleo se llena de flores, velas y plegarias. Las familias visitan el lugar no solo para rendir homenaje, sino para mantener viva la memoria de sus seres queridos. Como dicen en el pueblo: “En San Bernardo, la muerte no es el final. Es solo un descanso del alma”.

 

El mausoleo fue declarado Bien de Interés Cultural en 1998 y es hoy uno de los principales atractivos turísticos de Cundinamarca.

 

Información para visitantes Quienes deseen conocer este lugar único pueden visitar el Mausoleo José Arquímedes Castro en la Calle 5 # 2–51, San Bernardo, Cundinamarca. El horario de atención es de lunes a domingo, de 9:00 a. m. a 5:00 p. m., y el valor de entrada es de $5.000 por persona.

 

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